SUCUMBÍOS

 

Tras la incursión en San Martín se registran Desplazamientos

(Sucumbíos 31-05-08) Las huellas de sangre en las tablas de una vivienda, dos pañoletas negras y las pisadas de botas tipo militar en la playa del fronterizo río San Miguel son las evidencias que dejó la incursión armada en San Martín, en Sucumbíos. Tras las investigaciones se determinó que, cerca de las 18:30 del lunes, un grupo armado colombiano cruzó la frontera en tres botes tipo militar e incursionó en la vivienda del refugiado Álmer Ordóñez,en una finca del recinto.

Al menos 30 hombres vestidos con uniformes de camuflaje sorprendieron a los pobladores y acorralaron a Aldemar Castillo Tautás, Jairo Santander del Carmen y un joven aún no identificado. Según Giovanni Castillo, lugareño, los armados propinaron patadas, puñetes, golpes con fusil y técnicas de asfixiamiento a los tres colombianos, antes de plagiarlos.

El Ejército conoció que los agresores vestían ropa militar y portaban armas de grueso calibre, equipos de comunicación militar y pañoletas negras atadas a lapierna izquierda. “Enfurecidos, preguntaban por la guerrilla de las FARC”, señaló otro poblador.

En el incidente, Aldemar Castillo llevó la peor parte, dicen los testigos. Los familiares contaron que los armados lo encañonaron, logolpearon y, antes de colocarle una funda plástica en la cabeza, le rociaron con gasolina. “Se lo llevaron arrastrado, inconsciente y más muerto que vivo”.

Él, Santander y el joven no identificadosiguen desaparecidos. Ayer, en Barranca Bermeja, una radio colombiana leyó un parte militar y dio cuenta de tres guerrilleros dados de baja en combate.

La noticia sorprendió a los familiares, los cuales reaccionaron con llanto y gritos de angustia. “Aún no sabemos si entre ellos están nuestros familiares. Aquí es conocido que cuando matan a civiles les visten de guerrilleros y los presentan para justificarse”, dijo un familiar de Aldemar Castillo. En un inicio, los familiares y testigos dijeronque la incursión fue ejecutada por grupos paramilitares. Pero ahora ellosno descartan que la incursión haya sido efectuada por militares colombianos.

Hace un mes, militares del vecino país cruzaron la frontera en el sector y hace ocho días combatieron con la guerrilla en una isla ubicada entre San Martín y Puerto Bello (Colombia).

Por lo pronto, en San Martín ya se sienten secuelas tras la incursión. Ayer, Érika Guanca, maestra de la escuela Domingo Guzmán, suspendió las clases y reportó la ausencia de cinco escolares.

“Hace tiempo que conocemos de amenazas de los militares colombianos. Dicen que nos quieren acabar por cómplices de la guerrilla, pero eso no es cierto”.

En el caserío habitan 21 familias. Mirian Vargas sostiene que en las próximas horas no se descarta un flujode desplazados.

“Tenemos que salir de aquí antes de que nos maten, nos vistan como guerrilleros y luego nos presenten con fusiles y pistolas en las morgues del Putumayo”, asegura. La madre de familia sostiene que una de sus hijas estuvo a punto de perder la vida el último martes cuando los militares colombianos dispararon desde el otro lado y una bala impactó en un árbol, muy cerca de la pequeña.

Esta semana, al menos 20 desplazadosllegaron a Barranca Bermeja y Santa Rosa. Unos buscan contactarse con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (Acnur), otros con el Comité de Operaciones de Emergencia de Cascales (COE), la Fuerza Pública y el comisionado de la Defensoría del Pueblo. Ahora se encuentran en fincas de amigos y vecinos. Este Diario constató que la zona está militarizada en los dos lados del río San Miguel. En Colombia, el Ejércitopatrullaba ayer en las riberas delSan Miguel (en Puerto Bello y El Ají) y dos helicópteros artillados sobrevolaban.

Por eso, Estela Castillo, esposa del desaparecido Jairo Santander, también tienedudas en cuanto a la identidad del grupo que incursionó el lunes. “No me explico cómo vino otra fuerza que no sea el Ejército, si últimamenteal otro lado está militarizado”, comentó.

Desde este martes, la frontera ecuatoriana también está blindada. El Ejército vigila Santa Rosa, Barranca Bermeja y San Martín. De hecho, una patrulla dirigida por el coronel Carlos Obando, comandante dela Brigada de Selva 19 Napo, llegó a la vivienda en la cual se registraron los hechos.

Adentro, los uniformados hallaronquímicos, bidones para el transporte de combustible y semilleros de coca. El general Fabián Narváez, comandante de la IV División del Ejército Amazonas, fue enérgico: “Los desaparecidos utilizaron nuestro territorio para sembrar coca”. (El Comercio)