La privatización de las telecomunicaciones y la nacionalización del placer sexual en Ecuador
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“Es un peligro que el señor Slim esté monopolizando telecomunicaciones a nivel de América Latina y en Ecuador, pero aquí hay un Gobierno altivo y soberano que no permitiremos monopolios privados en servicios fundamentales para la población". (Presidente Correa, mayo 2007, AFP)
“Lo esencial no es si es de izquierda, de centro, de derecha o de tres cuartos, sino que entienda el mundo… no pertenezco a ningún partido político. Yo doy dinero a cualquier candidato que me lo pide porque apoyo incondicionalmente el proceso democrático". (Carlos Slim, Newsweek).
El negocio más rentable del mundo es la telefonía, bien administrada, y el segundo negocio más rentable del mundo, es la telefonía, mal administrada.
“A pocos se los puede engañar por mucho tiempo, a muchos se los puede engañar por poco tiempo, pero a todos no se nos puede engañar por siempre”. (Dicho popular).
Por: Fernando Villavicencio V. fevillavi@yahoo.es (con aporte de Salomón Osorio)
Mientras en el país se debate a plena luz del día y a calzón quitado, el derecho al placer sexual, la incorporación del nombre de Dios y el reconocimiento del matrimonio homosexual en la Constitución; en la oscuridad de la noche neoliberal, nos quieren meter gato por liebre: la privatización de la telefonía celular, respaldada con delirios orgiásticos por “hombres de negocios” y por unos cuantos boquiabiertos “socialistas del siglo 21”.
Resulta que el Ecuador, representado por Correa, un país que consume anualmente, entre todos, apenas una sexta parte de la fortuna de este “Rey Midas”, ahora lo ha puesto de rodillas, con una negociación histórica que le significa haberle arrebatado la bicoca de 180 millones de dólares en los próximos 15 años, en el negocio más rentable del mundo.
Respeto como el que más la vigencia plena de todos los derechos civiles, sociales y colectivos, pero creo que ya más se parece a rockola que a canción revolucionaria escuchar “hasta siempre comandante”, cada sábado itinerante que nos engaña con la nueva secuencia de la “revolución ciudadana”. Se le está cambiando el libreto de la historia, el destino de nuestro pueblo y el sentido nítido de la libertad y del socialismo. Con la vaselina de “hasta la victoria siempre”, pretenden meternos completito el mazazo neoliberal: privatización del petróleo, telecomunicaciones, minas, biodiversidad, privatización del río Napo, eliminación de la consulta previa, reconocer el arbitraje a Occidental, nuevos endeudamientos al BID, TLC con Europa, fondos de USAID para la frontera, flexibilización laboral y la caja ronca de la impunidad y la corrupción campante.
UNA LLAMADA DE PORTA A PORTA
Felipe Calderón, quien ganó con fraude las elecciones en Méjico, llamó de Porta a Porta a su colega Rafael Correa, para que reciba al súper yerno de Slim, quien a su vez, no demoró ni 60 minutos en convencerle que ésta es la mejor negociación en la historia del sub-continente y para que haga propaganda a fin de que toda la región siga su ejemplo: "nunca se había negociado así en América Latina", de modo que "no sólo lo hemos hecho extraordinariamente bien, sino que somos los primeros en usar un nuevo hito en las negociaciones de esta clase de espectro en la región", dijo Correa en su programa sabatino.
Ahora, es el Presidente quien negocia directamente que privatiza del Ecuador y qué no. Seguramente, unas semanas antes, mediante otra llamada, esta vez de Movi a Movi, habrá conversado con el Rey de España, para renegociar con Telefónica. Cosas de un país altivo y soberano…
Son esas cosas de la “magia de los medios de información”, que ahora resultaron aliados de Correa, las que pueden convertir en una victoria nacional este proceso perjudicial para el Estado y la vileza con que se obró contra los usuarios de la telefonía celular. La Revolución Ciudadana cambia todo para no cambiar nada, sigue el autoritarismo, este es un proceso inconsulto, ratifica el dominio duopólico del mercado, pondrá un freno a raya en la esperanza de ingresar a la sociedad del conocimiento y deja con respiración artificial a Alegro, Andinatel y Pacifictel.
En los próximos 15 años, el Ecuador recibirá el 3.5% de los ingresos que recibirán Porta y Movistar, según cifras oficiales, esto sin tomar en cuenta que los ingresos se multiplicarán porque habrá nuevos servicios, televisión, datos, internet, busca personas, (también busca-perros), al hacer uso de la banda de 1900 Mhz. De ese 3.5%, es decir, los 680 millones de dólares de la súper negociación de Correa, solo 90 millones de dólares recibirá este año y los restantes 590, en 14 años, dólares que seguro estarán cada vez más devaluados y que saldrán del bolsillo de los usuarios.
DATOS QUE EL REGIMEN NO INFORMA AL PAIS
No se informa, por ejemplo, que adicionalmente a la adjudicación de la banda de 850 Mhz, objeto del contrato de 1992, el señor Presidente, sin licitación alguna, como establecen las normas vigentes, concesiona también un rango en la banda de los 1900 Mhz, rango que es considerado como “la mina de oro del Rey Midas”, pues en su celular podrá tener, televisión, en la trasmisión de datos, video conferencias, busca-personas, etc.
En estos contratos Porta a Porta, no se aplicó el Reglamento del Servicio Móvil Avanzado que dice: “las operadoras del STMC podrán acogerse al reglamento, para lo cual deberán solicitar la readecuación de sus respectivos contratos de concesión”, situación que hasta el momento no lo han hecho, y las condiciones para el uso de las frecuencias en las bandas a) y b) definidas en el artículo 8, permanecerán regidas por la legislación aplicable al SMTC, en tanto los operadores de este servicio no se acojan al reglamento.
Lo que realmente debía renegociar el CONATEL y la SENATEL, (no el Presidente que no es Emperador), es el contrato para la banda de 850 MHz, porque, de acuerdo con los procedimientos universales, la Constitución, Leyes y Reglamentos vigentes, la concesión del Servicio Móvil Avanzado –SMA-, debía ser sometido a licitación pública, como se obligó a la propia empresa estatal TELECSA-Alegro el año 2003, al amparo de lo establecido en el Art. 3 de la Ley de Telecomunicaciones, el Reglamento de SMA y con argumentos de seguridad jurídica, expuestos por los propios abogados de las compañías PORTA y MOVISTAR, mismos que están recogidos en el informe de renegociación de las concesiones, hecho por la OEA el año 2006: “… la renovación de los contratos bajo el SMA, en vez de STMC/96 no es adecuado. Por tanto, en caso que el Estado requiera que las concesiones sean regidas por otro régimen, deberían convocar una licitación pública de acuerdo con el Reglamento de Concesiones”, no una “renegociación”.
Es claro entonces, que para asumir nuevos contratos como es el caso de concesiones para operación en tercera generación, (3G), debe existir un marco regulatorio específico, cuestión ésta que el Gobierno pretende ignorar. Tampoco se conoce que el tema se esté debatiendo en la Asamblea Nacional Constituyente. La ANC, recién se apresta a aprobar la normativa respecto de la explotación y concesión de los recursos naturales no renovables, entre ellos, el espectro radioeléctrico. La Ley de Telecomunicaciones solo podrá debatirse, luego del referéndum que se convoque para aprobar, o no, el nuevo marco Constitucional que regirá a la República.
Por elemental que parezca, lo mínimo que debería exigirse un Gobierno que se precia de “ser para todos”, es esperar que el pueblo apruebe los nuevos marcos jurídicos, tipificados en la nueva Constitución y en la Ley de Telecomunicaciones que responda a esta. Para ello, solo hay que volver a escuchar el cassette de lo que dijo Correa en Méjico cuando se refirió a los nuevos contratos petroleros, es decir, “solo se suscribirán contratos transitorios, hasta contar con el nuevo marco Constitucional”.
Nefasto para este país sería reeditar lo que hizo la Constituyente acuartelada del 98, que acomodó la Constitución a la Ley de Modernización del Estado, de 1993, que permitió tanta concesión antipatria a las empresas petroleras. Recordemos que ya con este marco legal vigente, que en el 98 se volvió constitucional, meses después entró por sus anchas la empresa Occidental.
LA PATRIA YA ES TERRITORIO PORTA
De ser un Gobierno altivo y soberano, siempre se ha vanagloriado el Régimen. Eso es, precisamente, lo que dijo para sí en mayo de 2007 al referirse de manera expresa al propietario de Porta y otros servicios de telefonía: "Es un peligro que el señor Slim esté monopolizando telecomunicaciones a nivel de América Latina y en Ecuador, pero aquí hay un gobierno altivo y soberano que no permitiremos monopolios privados en servicios fundamentales para la población". Adelantó en aquel entonces que el Gobierno preparaba un Ley Antimonopolio, cuando se refería al interés que mostró Telmex, del propio Carlos Slim, en comprar acciones de las estatales ecuatorianas de telecomunicaciones. Varios días después de esta altiva y soberana advertencia, Telmex compró Ecuador-Telecom, concesionaria de telefonía fija inalámbrica. Un año después, la Patria ya es territorio Porta…
La Patria ya es territorio Porta, esta empresa controla el 68% de la telefonía móvil de nuestro país y tiene ya asegurado un nicho importante en la telefonía fija inalámbrica, capaz de trasmitir datos y todos los servicios ahora concesionados a la telefonía móvil. La capacidad de inversión del “Rey Midas”, (como se le conoce a Slim), y sus actitudes fraudulentas como las ya denunciadas de instalación de fibras óptica, a vista y paciencia de SUPTEL, darán el golpe de gracia a Andinatel, Pacifictel y Etapa. La Ley antimonopolio de Correa seguirá “elaborándose”, entretanto, en Ecuador rige el “duopolio” de Movistar y Porta.
Atolondrada resultó la incomprensible renegociación de Porta. No se contó con una auditoría económica, legal, ambiental y técnica, nadie ha sabido identificar el Estado del negocio. Recién el día en que se resolvió revertir los “fierros” de Porta, se dispuso a la SUPTEL realizar la auditoria. Los “negociadores” tampoco tenían un contrato tipo aprobado por el CONATEL, en el cual basarse para la negociación; y si lo tenían, no sirvió para nada. Al final, todo resultó en una suerte de remate al martillo entre Correa y uno de los hijos políticos de Slim, en el Palacio de Gobierno, no en CONATEL, como entidad autorizada para estructurar la negociación.
“No me vengan con que cinco años han perdido plata y pagan cero de impuesto a la renta”, dijo con su acostumbrada vehemencia el Presidente Correa, al acusar a Porta de haber presentado pérdidas ficticias entre 1999 y 2003, por lo cual no pagó el impuesto a la renta durante esos cinco años. Ese debió ser al menos un motivo ético para pensar dos veces en renegociar el contrato de Porta a Porta.
Se consuela el Primer Mandatario con anunciar que gracias a Él, las concesionarias han reducido el techo de las tarifas de 50 a 22 centavos por minuto; pero no dice nada sobre los otros servicios agregados, no se expresa criterio alguno sobre el discrimen que significa el PRE y POST PAGO. Amnésico el señor Presidente, que perdona 15 años de ilegalidades y abusos, como haber mantenido las tarifas más altas de la región durante 14 años, atropellos, pésimo servicio, redondeo, más de 3 mil multas irrisorias de US$ 200. Olvida mencionar también que los 680 millones de la negociación pueden ser pagados en 6 meses y a estos operadores les queda 14 años y medio para ellos solitos. Ahora, luego del magistral golpe mediático, resulta que los amnésicos, somos nosotros.
Lo mínimo que el país esperaba de un gobierno que se dice de izquierda, era una sintonía programática en una de las áreas estratégicas de la economía nacional, como son las telecomunicaciones. Al aplicar una gotita de altivez y soberanía, mediante la Ley, al menos una de estas dos empresas debió ser revertida al Estado y entregársela a la Estatal ALEGRO, con lo cual se hubiese democratizado el mercado, reducido sustancialmente las tarifas y fundamentalmente, transformando la telefonía celular y los nuevos servicios en un derecho social y solidario, no en el puro negocio que acabó ratificado en el palacio de Gobierno. Además, las enormes ganancias que se llevarán las compañías por 15 años, hubiesen quedado en el país para su desarrollo.
Y pese a que el Gobierno ha presentado como una conquista de los cálculos de sus técnicos, el haber bajado el techo máximo de 50 a 22 ctvs. el minuto, un ejemplo de lo que pudo hacer con la estatal Alegro, lo tenemos en Costa Rica, país Centroamericano que no funge de socialista. Costa Rica está cubierta por celular, totalmente, cuesta 7 dólares la tarifa fija mensual y todos los usuarios son post pago. Los Ticos tienen derecho a 286 minutos mensuales, es decir a una tarifa de 0,02 ctvs el minuto y tienen contrato por tiempo indefinido. Los servicios alcanzan para televisión, datos, video conferencias e internet por celular. Todo manejado por la empresa estatal ICE, la cual ha logrado que sus tarifas sean hasta un 400% menores al resto del continente.
PRIVATIZACION Y DERECHO SOCIAL AL CONOCIMIENTO
El desarrollo de las llamadas nuevas tecnologías, (TIC), Tecnologías de la Información y la Comunicación, han permitido que en una década, servicios aislados, como la telefonía fija, móvil, transmisión de datos, televisión y radio, se hayan complementado e integrado en lo que se conoce hoy en día como servicios convergentes. ¿Qué significa esto? que con el concurso de estas tecnologías es posible que por la misma red, pueda recibir servicio de voz, internet, radio y televisión. Aunque ahora que los cables están pasando de moda y estéticamente molestan al ojo, se puede optar por la última maravilla, los servicios móviles. Todos estos avances se están convirtiendo en puentes virtuales para acceder en forma rápida y masiva al conocimiento universal, y para mejorar la calidad de vida.
Pero, en el capitalismo, al combinarse lo virtual con lo económico, o mejor dicho, al privatizar las nuevas tecnologías, se “organiza” la extracción de plusvalía. El capital ha descubierto un nuevo instrumento para mantener y profundizar la colonización de naciones y pueblos, que sobrepasa, borra las propias fronteras y configura al mundo “en una aldea planetaria”, a favor del gran mercado. A través del dominio de las TIC, los amos de los imperios económicos, multiplican la velocidad de la acumulación de riqueza y el dominio cultural y político de la humanidad. En este sentido, la llamada sociedad del conocimiento no es más que la digitalización de la sociedad de clases. “La matriz de todo desarrollo (tecnológico, económico, social) está en la innovación, en el valor supremo de la innovación que, potenciada por la revolución tecnológica informacional, incrementa exponencialmente la capacidad de generación de riqueza y de acumulación de poder”, sostiene Manuel Castells.
Así las cosas, la tan promocionada sociedad de la información o del conocimiento no es sino una versión virtual de prácticas imperialistas ejercidas desde los países ricos hacia los pobres, facilitado por el esquema de dependencia tecnológica. En esa línea, el consenso de Washington, definió el modelo de nuestro destino: 1) La privatización de las industrias de las telecomunicaciones, 2) La desregulación del mercado de las telecomunicaciones, y 3) La búsqueda del acceso global a las TIC. Estas matrices, están plenamente vigentes en el gobierno del Movimiento PAIS.
Pese a los discursos de los profetas de las sociedad del conocimiento, Bill Gates y Slim, de “integrarnos para combatir la pobreza", a través de ofertar el ingreso de los postergados a la modernidad tecnológica como aspirina para todos los males, las viejas desigualdades políticas, económicas y sociales se intensifican, e incluso ahora tenemos que lidiar con las taras digitales que va dejando de herencia en la memoria de la humanidad, la carrera por llegar aunque sea en calidad de parias, a la angostura de la sociedad del conocimiento.
Mientras por un lado, los dueños del espectro radioeléctrico y sus gendarmes estatales, no se cansan de decir que la panacea del desarrollo de los países menos desarrollados se encuentra en la investigación y la educación, por otro, implementan mecanismos de privatización, incluso cuando creíamos que la historia ya los había rebasado.
Las nuevas tecnologías en manos del capitalismo lo único que hacen es simplificar el tiempo de muerte, guerras como las cruzadas que podían durar siglos, ahora se resuelven en 10 segundos, con un misil teledirigido, impulsado desde un ordenador.
La sociedad del conocimiento, el libre acceso a la información como parte de las políticas nacionales para desterrar la pobreza y marginalidad, necesariamente debe ser asumida por el Estado, desprivatizar las telecomunicaciones es el comienzo revolucionario para reducir las causas de las profundas desigualdades que han madurado en nuestra sociedad. Esa es la dirección que recomienda Felipe Pérez, de la Comisión de Software Libre de Venezuela: “El mundo está a las puertas de una revolución del conocimiento en la cual caerán imperios del poder mediático pues la información no tendrá otro propietario que la gente”.
Cuando esto suceda, la humanidad podrá disfrutar del “derecho a la pereza”, al disfrute pleno de la sexualidad, a la poética, a la erótica, al saber, a Dios, a la construcción del amor como “una gran red donde el pez se proteja de la muerte”. (Rafael Larrea).
Quito, mayo de 2008